El curso comenzó con la exposición de la Dra. Alejandra González, académica del Departamento de Ciencias Ecológicas y Presidenta del Comité Institucional de Cuidado y Uso de Animales (CICUA), quien contextualizó el surgimiento de la bioética entre las décadas de 1940 y 1950, a partir de los abusos en investigaciones biomédicas y cómo los animales se convirtieron en una alternativa a dichas investigaciones. “Estos experimentos se realizaban en mamíferos, precisamente por la cercanía filogenética que existía con los humanos, lo que abrió un nuevo debate sobre cuándo está justificado su uso”.
La Dra. González continuó su presentación abordando el concepto del bienestar animal, señalando que “corresponde al estado físico y mental de un animal en relación a las condiciones en las que vive y muere. Además, un animal se encuentra en un estado satisfactorio cuando está sano, confortable, bien alimentado, puede expresar su comportamiento innato y no sufre dolor, miedo o distress”.
Bajo esta misma línea, la Dra. González explicó el principio de las “Tres R”: reemplazo, reducción y refinamiento, un concepto ya acuñado desde la década de 1950 y 1960. “El reemplazo busca sustituir animales por métodos alternativos; la reducción, minimizar el número de individuos utilizados; y el refinamiento, mejorar las condiciones para disminuir el dolor y sufrimiento”. A este principio, el CICUA le agregó la R de Responsabilidad. “Implica analizar el valor social de la investigación, el uso de recursos y la necesidad de publicar los resultados, incluso aquellos que no son exitosos, para evitar la repetición innecesaria de experimentos”.
En la segunda parte del curso, Claudia Delgado, Médica Veterinaria y Directora Ejecutiva del CICUA, abordó la investigación con animales desde una perspectiva ético-normativa. “La legislación nacional establece la necesidad de evitar el sufrimiento innecesario, reconociendo a los animales como seres sensibles que merecen respeto y protección”.
Explicó que el CICUA se rige por la Ley N° 20.380 sobre Protección de Animales, la cual define que los experimentos, producción y docencia en animales vivos deben ser realizados por personal capacitado. “Desde mi punto de vista, estas actividades siempre tienen que ser asesoradas por un Médico Veterinario, ya que hay conceptos que los investigadores de otras áreas no conocen, tanto en aspectos de mantención como clínicos”.
Finalizando el curso, María José Altamirano, Médica Veterinaria y Encargada de los Bioterios de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, profundizó en el tema del bienestar animal destacando que, para la investigación científica, el sufrimiento de un animal es igual de importante independientemente de su especie. Además, destacó una serie de aspectos multidimensionales del bienestar animal. “Quiero que ustedes comprendan que el bienestar animal es una ciencia compleja porque se suman componentes científicos, políticos, sociales e incluso religiosos. No es lo mismo ser científico en Chile o Sudamérica que en la India por el tipo de legislación y el concepto social del animal”.
En el cierre del curso, María José Altamirano enfatizó que “para hacer una ciencia de excelencia necesitamos aplicar el bienestar animal como algo riguroso y sistemático. Ya no es un lujo, es una parte de nuestra investigación” dado a que contribuye a generar resultados más robustos y confiables, fortaleciendo la credibilidad de la investigación y su aceptación a nivel nacional e internacional.
Bajo el lema “Todos quienes somos parte de la Casa de Bello, estudiantes, docentes, investigadoras, divulgadores y creadores, compartimos la responsabilidad de promover el uso ético y responsable de los animales, generando conocimiento y progreso con respeto y conciencia”, el curso reunió a más de 60 participantes de distintas Facultades de la Universidad de Chile, junto a profesionales de ANID, evidenciando el interés transversal por fortalecer una cultura de responsabilidad ética en investigación, docencia e innovación.
Esta iniciativa gratuita, apoyada por la Facultad de Ciencias, corresponde a la tercera versión del curso y se proyecta realizar cada semestre, contribuyendo a consolidar estándares institucionales que fortalecen la confianza pública en la ciencia y permiten generar resultados válidos, confiables y comparables internacionalmente. El bienestar animal es así parte integral de la calidad científica, la reproducibilidad de los resultados y el cumplimiento de estándares exigidos por agencias financiadoras y revistas científicas.
De esta manera, el CICUA contribuye a fortalecer una investigación rigurosa, responsable y alineada con estándares nacionales e internacionales, promoviendo una cultura institucional donde la ética forma parte del proceso científico y de la credibilidad del conocimiento generado por la Universidad de Chile.
Más información sobre próximos cursos, materiales y formularios disponibles en la página web institucional del CICUA:
