Durante la conversación con el Decano de la Facultad de Ciencias, Dr. Raúl Morales Segura, la académica repasó distintos hitos de su trayectoria personal y profesional, desde sus años escolares en el Liceo Experimental Manuel de Salas hasta su experiencia como investigadora, directora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación (CIAE) y Prorrectora de la Universidad de Chile.
Durante su etapa escolar en el Liceo Experimental Manuel de Salas, la Dra. Mizala destacó el impacto que tuvo en su formación. “Fue un privilegio estudiar en el Liceo Manuel de Salas en mi época. Nos daban una educación muy buena y teníamos muchas actividades extraprogramáticas, talleres, seminarios y mucha actividad estudiantil”.
La Dra. Mizala también destacó la relación histórica del liceo con la Universidad de Chile. “Para mí la transición entre el liceo y la universidad fue muy suave. Muchos compañeros sentían que la universidad era otro mundo”, afirmó.
Declaró que desde temprana edad sintió interés por las matemáticas y la física, aunque también lo tenía por las ciencias sociales. “Me encantaban las matemáticas y la física. Sin embargo, cuando empecé a pensar en términos vocacionales, me di cuenta que me gustaba también la parte humanista y por eso busqué una disciplina que combinara ambas cosas y así llegué a la economía”, explicó.
La profesora Mizala estudió Ingeniería Comercial con mención en Economía en la entonces Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile, actual Facultad de Economía y Negocios. “Para mí era súper interesante estudiar economía, ya que permitía entender cómo funcionaban los países y qué cosas eran cruciales en términos de crecimiento”.
Sobre su interés por la investigación, la Dra. Mizala recordó la influencia del profesor Patricio Meller. “Él me dijo: ‘Si quieres dedicarte a la investigación, tienes que hacer un doctorado’”. Posteriormente, postuló a diversas universidades y fue aceptada en la Universidad de California, Berkeley.
En Berkeley desarrolló investigaciones sobre políticas económicas aplicadas durante la dictadura y sus efectos sobre la economía chilena. “Ahí confirmé que quería dedicarme a la investigación”, explicó.
Tras finalizar su doctorado, regresó a Chile y se incorporó al Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. “Me di cuenta de que muchas de las desigualdades que observaba en el mercado laboral venían de la educación”. Ese interés la llevó a participar en la creación del CIAE, iniciativa impulsada junto al académico Rafael Correa, en ese entonces Director del Centro de Modelamiento Matemático (CMM) y otros investigadores e investigadoras de la Universidad de Chile.
Sobre su experiencia institucional, la académica recordó su labor como Prorrectora de la Universidad de Chile durante el mandato de la Dra. Rosa Devés. “La acreditación institucional fue una tarea titánica, pero también una experiencia muy enriquecedora porque aprendí muchísimo de la universidad y el enorme talento de sus estudiantes, académicos y funcionarios”, indicó.
Finalizando el programa, la Dra. Mizala abordó algunos de los principales desafíos que enfrenta actualmente la educación superior y la Universidad de Chile como la necesidad de fortalecer la investigación, avanzar en mayor flexibilidad curricular y enfrentar los cambios tecnológicos. “Hoy día tenemos que hacernos cargo de fenómenos como la irrupción de la inteligencia artificial y prepararnos institucionalmente para un mundo que cambia muy rápido”, sostuvo.
También hizo hincapié en la necesidad de aumentar el financiamiento para la investigación científica en el país. “Chile ha crecido mucho en lo que es la formación de recursos humanos altamente calificados a nivel de magíster y doctorado, pero el país no ha estado a la altura del esfuerzo que han hecho las universidades en estas últimas dos décadas. No es posible que tengamos gente con tan buen nivel de formación y que estén cesantes”.
Finalmente, la académica relevó la importancia de fortalecer la colaboración entre universidades. “Creo profundamente en la colaboración. Competir entre universidades es una mala estrategia cuando lo que necesitamos es colaborar y sumar esfuerzos para mostrar la importancia que tiene para el desarrollo del país”, concluyó.
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