Reseña histórica
Inicios


El decreto incluía el nombramiento, por un año, de 26 profesores, la mayoría de los cuales cumplía con lo que era condición imprescindible: publicar en el área de su competencia. La designación de esos profesores fue ad honorem y su tarea consistió en elegir a los diez profesores titulares definitivos con los que se iniciaría la nueva Facultad en sus tareas regulares.
La Facultad definitiva, presidida por el primer Decano, el Dr. Gustavo Höecker Salas, decidió encargar a dos profesores de la Pontificia Universidad Católica la labor de la creación de la Facultad de Ciencias: los Dres. Joaquín Luco y Héctor Croxatto, a quienes se les designó como profesores honorarios, nombramiento que se concretó en un acto oficial pocos meses después de asumir el primer Decano.
La Facultad, durante los primeros años contó con la participación de distintos académicos de otras universidades del país e incluso del extranjero. Tras el golpe militar en Argentina en 1966, donde fue intervenida la Universidad de Buenos Aires, todos sus académicos renunciaron para solidarizar con las autoridades desplazadas. En ese contexto, un número importante de los docentes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de dicha universidad se incorporó a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Juan Gómez Millas -Ministro de Educación en esa época- vio en ese conflicto externo la oportunidad de sumar científicos latinoamericanos a la naciente Facultad. Dos de las científicas argentinas que se incorporaron a nuestra Unidad Académica fueron Irma Crivelli (química) y Mariana Weissmann (física). Esta última permaneció entre 1968 y 1972 en el país y ejerció como académica de la Facultad de Ciencias, colaborando con el grupo del profesor Miguel Kiwi en ese entonces Director de Física. En tanto, la Prof. Irma Crivelli colaboró de manera inicial con la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas para posteriormente trasladarse a la Facultad de Ciencias, donde se desempeña hasta el día de hoy.

La creación de cualquier facultad implica una inversión importante en infraestructura. Para el académico Miguel Kiwi, “el ciclotrón fue un obsequio que nos enseñó a decir que ‘a caballo regalado se le miran los dientes dos veces’, ya que solo en electricidad se gastaba todo el presupuesto de la Facultad”. Sin embargo, reconoce que el ciclotrón, el taller mecánico y luego el taller eléctrico, fueron instalaciones y equipamiento que permitieron desarrollar y potenciar a la Facultad de Ciencias.
Consolidación de la Facultad
Los años ochenta encuentran a una Facultad pequeña pero llena de ímpetu por el saber, por la experimentación y la búsqueda de respuestas en la naturaleza. En la década de los años 90 y posteriores la Facultad de Ciencias se vuelve un actor importante en el plano académico contribuyendo con la creación de carreras profesionales que puedan formar hombres y mujeres con sólida base científica y que puedan ocuparse creativamente de los problemas que la sociedad contemporánea presenta. También se trabaja en una de sus preocupaciones principales: la alfabetización científica y en el corto plazo poder contribuir en la formación de profesores de ciencias.
El deseo de hacer ciencias es una preocupación permanente de la Facultad de Ciencias, además de la formación de investigadores que contribuyan al desarrollo del conocimiento como fue el deseo y el legado de los pioneros.
Para el Dr. Humberto Maturana, crear la Facultad de Ciencias fue “una gran aventura, fue el deseo de tener alumnos que se formaran desde su origen como científicos; no después de recibirse de médico o de ingeniero, sino que en el proceso mismo de su formación. Yo creo que eso fue muy bueno y se fue ampliando con los años”.
Hitos fundacionales
Los actos formales que coronaron los logros encaminados a la creación de la Facultad de Ciencias fueron la formación del Instituto de Ciencias en 1962 y, posteriormente, la aprobación de la creación de la Facultad por el Consejo Universitario en diciembre de 1964.
- En sesiones de 16, 23 y 30 de diciembre de 1964, el Honorable Consejo Universitario acordó la creación de la Facultad de Ciencias, fijó sus objetivos fundamentales y constituyó su Claustro inicial.
- El Gobierno respaldó su aprobación a ese importantísimo acuerdo del Consejo Universitario, por decreto del Ministerio de Educación Pública N° 135, de 14 de enero de 1965.
Los objetivos asignados a la décimo tercera Facultad de la Universidad de Chile fueron los siguientes:
- Desarrollar, sin perjuicio de las que se efectúen en otras Facultades, investigaciones que tiendan esencialmente a la ampliación del conocimiento en el campo de las ciencias matemáticas y naturales;
- Elaborar y aplicar los planes de estudios de las licenciaturas y doctorados en ciencias matemáticas y naturales. Estos planes podrán cumplirse en cursos propios de la Facultad de Ciencias y en cursos que funcionen en otras Facultades;
- Organizar cursos y actividades especiales de perfeccionamiento en las ciencias matemáticas y naturales, para graduados y personal de la docencia superior;
- Coordinar, a través de sus miembros, que lo sean también de otras Facultades, la investigación y la enseñanza de las ciencias básicas en la Universidad.
Claustro inicial de la Facultad de Ciencias
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